Los otros días me percaté de que alguien del Instituto de Cultura Puertorriqueña miró mi perfil en LinkedIn —no, LinkedIn, no te pagaré para saber quién fue—. Pero me puse a pensar… ¿será que estarán esperando a que diga algo? Después de todo, yo fui el que compartió los contratos que el ICP le dio al arqueólogo subacuático Juan Vera Vega para »mejorar» el Fortín San Jerónimo y otras cosas. Vayan y pregúntenle al arqueólogo qué carajos pasó con el hueco en el puente de acceso de la estructura (patrimonio histórico edificado de Puerto Rico). Bien, gracias, allí está el cabrón hueco muriéndose de la risa (y el arqueólogo también), años después.

He estado mirando los posicionamientos y comentarios de muchos respecto al proyecto del Senado 273. Estoy perdido. Muchos de estos comentarios vienen de gente que se pasa criticando al ICP y su gestión. Hay algunos, inclusive, que después de todo el »llori-party» ahora defienden al ICP y claman por »reformas». Váyanse pa’l carajo. ¿Ustedes no eran radicales?
Cuando comenzó toda esta controversia yo sólo hice una pregunta: ¿Qué conservación y restauración ha hecho en los últimos años el ICP? Díganme. Estas actividades y festividades patrocinadas por el ICP, ¿se pueden hacer sin la existencia de esta institución? Claro que sí. Lo que hace el ICP, y su director, es Baile, Botella, y Baraja, papá. »La cultura y los artesanos» lloran algunos, pero ven acá, ¿acaso no es cierto que el ICP les cobra a los artesanos a cambio de su participación en estas »actividades culturales»? Váyanse pa’l carajo, hipócritas. ¿De verdad me van a decir que el día en que el ICP no exista los artesanos dejarán de hacer artesanías y los artistas arte? ¡Corten las restricciones!
¿Saben por qué lloran ahora? ¿Saben por qué defienden al ICP? Por que ustedes no son radicales nada. Ustedes son unos cobardes sin convicción que cuando ven potenciales soluciones a sus problemas se echan a correr con el rabo entre las patas. Porque les encanta quejarse. ¿Saben por qué están en contra del proyecto? Por que viene de Thomas Rivera Shatz. Pues miren, ¡Rivera Shatz tiene razón! Para ustedes, sus contrincantes no pueden generar buenas ideas; tampoco pueden sugerir potenciales soluciones. ¡Qué ignorancia!
El Instituto de Cultura Puertorriqueña es una organización sin sentido, sin razón de ser. De nuevo, el estado no tiene porque interferir con la cultura. Por que la cultura se hace todo los días y es fluida, y no debe haber institución alguna que la coaccione. Eso sí es radical, señores. La cultura la hacemos tú y yo; la defendemos tú y yo.
»Los edificios históricos» lloran algunos. Pero ven acá, ¿tú no ves el estado de la mayoría de las estructuras? ¿Que pasó con los museos? ¡Cerrados!

El director ejecutivo del ICP, Carlos Ruiz Cortés, está defendiendo su posición y la existencia de su amada institución. ¡Lo que quiere es seguir cobrando! ¡Lo que quiere es que no le quiten su fuente de ingresos! El tipo salió en Jugando Pelota Dura en defensa de la cultura… ¡váyase pa’l carajo!

Prefiero ver a los artesanos vendiendo sus productos sin restricciones. Prefiero los edificios históricos en funcionamiento. Prefiero pagar impuestos para carreteras en buen estado, no para que el ICP organice festivales innecesarios.
Vayan y pidan una investigación sobre la compra de alcohol y otros gastos cuestionables. Prefiero ver el Fortín San Jerónimo administrado por ciudadanos verdaderamente comprometidos con la historia, no por burócratas.
No quiero arqueólogos oportunistas inventando contratos absurdos para lucrarse a costa del pueblo. No quiero archivos inaccesibles ni bibliotecas en ruinas. No quiero empleados públicos encerrados en oficinas con aire acondicionado sin que sepamos qué hacen. No quiero intromisión estatal en asuntos culturales.
Habrá empleados valiosos, como en todas partes, y algunos son mis amigos, pero aun así, la existencia del ICP no se justifica.