Hace poco, le contaba a un amigo las experiencias que he tenido con personas que participaron en Archipiélago Histórico, o que casi lo hicieron, pero al final no se concretó. Son personajes extravagantes y extraños que me han enseñado, una y otra vez, lo llena que está la academia de seres enajenados e incoherentes. La gente tiene unas ocurrencias increíbles.

Una vez, una potencial invitada me dijo que participaría en el podcast con la condición de que no invitara a otro fulano en el futuro. Le dije que no le garantizaba nada. De más está decir que no participó; yo hago lo que me da la gana con mi proyecto.

En otra ocasión, grabé un episodio que, a mi entender, estuvo fenomenal. Pero el invitado no estuvo de acuerdo e, inmediatamente después de terminar la grabación, dijo: “No era lo que esperaba”. Le contesté que estaba bien. “¿Ah, sí?” – añadí. “No hay ningún problema. Entonces no publico el episodio”. El hombre se arrepintió de su comentario, pero ya era muy tarde: yo había borrado el episodio de la faz de la tierra. Es una lástima, pues se habló de Rafael Leónidas Trujillo, entre otras cosas. 

He tenido que lidiar con muchos personajes. Lejos de estar molesto o algo por el estilo, confieso que me han entretenido bastante. Bueno, quizás me irritaron un poco momentáneamente.

En otra ocasión, una académica con postdoctorado no entendió el formato del podcast, aun cuando se lo había explicado en más de tres ocasiones. Me encargué de repetirle que el formato de Archipiélago Histórico es conversacional y espontáneo, a pesar de tener un tema concreto a tratar. ¿Qué tan difícil es entender eso? Aparentemente bastante.

El día de la grabación, mientras hablábamos, noté que comenzaba a hacer anotaciones mientras yo hablaba, como si fuera un simposio. Ante mis interrogantes, contestaba la susodicha con una o dos oraciones, demostrándome que no tenía dominio de los temas a tocar. Por eso no me fío de los títulos; se puede ser “sabio” siendo un ignorante.

Cuando le dije que el episodio no cumplió con mis expectativas, me respondió: “Por eso te dije que me enviaras una lista de preguntas antes de la grabación”. No le dije más nada, pues no se puede discutir con necios.

Uno que sacó la bola del parque fue uno que hizo comentarios innecesarios sobre su vida privada para después arrepentirse y enviarme un contrato en el que básicamente amenazaba con litigio si no editaba sus comentarios del producto final. Lo llamé y le dejé saber que eso no me gustó. Ese episodio también se borró. Y todo se pudo haber evitado con hacer algo tan elemental como pensar antes de hablar. Hay que joderse.

Pero hubo una anécdota en particular que le voló la cabeza a mi amigo. Le conté sobre una llamada telefónica con un prospecto invitado. En una parte de la conversación me pregunta si hago Archipiélago Histórico con ánimo de lucro. Le contesté que esa no es mi motivación, pero que, en efecto, buscaba eventualmente ser remunerado por mis esfuerzos, que no son minúsculos. Yo hago Archipiélago Histórico mientras tengo mi trabajo de cuarenta horas semanales y una familia que atender. Encima de todo eso, leo artículos y, en ocasiones, libros completos antes de hacer episodios para el podcast. A eso se le deben añadir las horas de edición, conversaciones y planificación. Todo lo hago con gusto, pues me gusta esta jodienda. 

Ante mi contestación, el individuo me dice que no puede participar, pues no le satisface mi respuesta. Hay que joderse.

Mi amigo dijo algo muy sensato: “Pero los académicos, que estudian para trabajar en universidades y muchas veces vender publicaciones, ¿no lo hacen por lucro?” Y tiene toda la razón del mundo. ¿Por qué se me debe juzgar a mí por procurar remuneración por mis esfuerzos mientras que a ellos no? Hay que joderse.

2 comentarios sobre “Hay que joderse.

  1. Querido Ramón, grandes verdades dices… este es un mundo de muchos con egos inflados, las llamadas «vacas sagradas» que se creen más importantes de lo que son. Sigue en lo tuyo y gánatelo como lo haces, preparándote bien y sí, respirando hondo con los casitos como los que comentas. Espero que seamos más los relajados que nos gozamos el programa tanto como tú.

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